Ayer se publicó en el BOE el Real Decreto-ley 19/20 por el que se adoptan diversas medidas para paliar los efectos del COVID-19, entre las que destaca, en el ámbito tributario, la relativa a la presentación de la declaración del Impuesto sobre Sociedades.

Si bien no se amplía el plazo de presentación, que para las compañías con el ejercicio social 2019 coincidente con el año natural es entre los días 1 y 27 de julio de 2020, se faculta a compañías que no hayan podido aprobar sus cuentas anuales con anterioridad a la finalización de dicho plazo de declaración para que presenten la declaración con las cuentas anuales disponibles a ese momento en los términos prescritos por la norma.

En el caso de que, con posterioridad, de las cuentas anuales finalmente aprobadas resulte una autoliquidación del IS diferente a la primera, se deberá presentar una segunda declaración con plazo hasta el 30 de noviembre de 2020, y si de ella resultase una cantidad a ingresar superior o una cantidad a devolver inferior a la derivada de la primera autoliquidación presentada, la nueva autoliquidación tendrá la consideración de complementaria, y la cantidad a ingresar devengará intereses de demora, pero no recargos.