El Tribunal Supremo, según su auto de 24 de septiembre de 2020, deberá pronunciarse si los activos representativos de la participación en fondos propios de una entidad y de la cesión de capitales a terceros (préstamos) pueden considerarse, a efectos de los beneficios fiscales del Impuesto sobre Donaciones, como afectos a una actividad económica.

La sentencia del TS podrá marcar el camino interpretativo sobre la afectación de los préstamos no sólo respecto a la bonificación de las participaciones en “empresa familiar” en el Impuesto sobre Sucesiones y Donaciones sino también respecto a la exención de éstas en el Impuesto sobre el Patrimonio.